El historial de lectura de los padres como indicador de riesgo de dificultades de lectura
Giménez, A., Ortiz, A., López-Zamora, M., Sánchez, A., & Luque, J. L. (2017). Parents’ reading history as an indicator of risk for reading difficulties. Annals Of Dyslexia, 67(3), 259-280.
Se ha encontrado que los niños pertenecientes a familias cuyos miembros presentan dificultades de lectura rinden peor, aprovechan menos la enseñanza y requieren más tiempo para alcanzar el nivel lector de aquellos cuyos familiares son buenos lectores. Dado que la historia lectora familiar no siempre está disponible, se recurre al autoinforme sobre las habilidades de lectura para identificar el entorno del niño. En este trabajo, exploramos la contribución de las capacidades fonológicas, de lectoescritura y lingüísticas, junto con las habilidades lectoras informadas por los padres, para predecir el rendimiento lector al final del curso escolar en una muestra española.
Los niños que estaban iniciando la lectura fueron evaluados en una variedad de tareas de lenguaje oral, fonología y lectoescritura al inicio y al final del curso escolar. Los padres cumplimentaron un cuestionario de autoinforme sobre sus habilidades lectoras, cuyas respuestas se utilizaron para clasificar a los niños en dos grupos según sus padres fuesen buenos o malos lectores (GRP frente a PRP, por sus siglas en inglés). Se realizaron análisis de regresión logística y curvas ROC para evaluar la capacidad discriminativa de las variables, considerando las puntuaciones de lectoescritura al final del año como medida del rendimiento lector. Los niños del grupo GRP obtuvieron puntuaciones más altas que los del grupo PRP.
El rendimiento en las tareas de denominación rápida de letras (RAN) (78,6 %), lectura de palabras (75,7 %) y omisión de fonemas/sílabas (75,6 %) resultaron ser los predictores más precisos del rendimiento lector de los niños. El índice autoinformado por los padres (IPRA) mostró una precisión ligeramente inferior (73,8 %) a la de las medidas conductuales y una especificidad tan alta como la de la prueba RAN de letras (96,2 %), de forma similar a los porcentajes hallados en estudios previos. Aunque las medidas conductuales demostraron ser los mejores predictores, los autoinformes de los padres también pueden proporcionar una estimación rápida del riesgo familiar de presentar dificultades en la adquisición de la lectoescritura.