Para garantizar que todos los estudiantes aprendan a leer con éxito es necesario un enfoque educativo de carácter proactivo, preventivo y basado en evidencias científicas. En este contexto, el Modelo RTI (Respuesta a la Intervención) se presenta como una metodología multinivel que permite identificar y atender a tiempo las dificultades de aprendizaje en lectoescritura del alumnado, antes de que éstas se consoliden o generen un retraso mayor.
A través de una pirámide de intervención estructurada, el modelo RTI organiza el proceso de enseñanza y evaluación en 5 niveles o pasos fundamentales:
Nivel 1: Enseñanza universal basada en evidencia
El programa se dirige a todo el alumnado.
Su contenido constituye la base de la pirámide y consiste en una enseñanza general de la lectura sustentada en la evidencia científica para todo el grupo clase.
El programa se presenta de forma sistemática y ordenada de menor a mayor dificultad y de acuerdo a las capacidades de los aprendices, ya desde la educación infantil. Así se garantiza que la inmensa mayoría de los estudiantes adquiera el código escrito sin dificultades.
Nivel 2: Evaluación y búsqueda de predictores de riesgo
Su objetivo es la detección precoz de aprendices con posibles dificultades para aprender a leer.
Consiste en una evaluación del alumnado (frecuentemente enfocado a los 4 y 5 años) con el fin de realizar una búsqueda activa de señales de riesgo. Esta evaluación inicial permite identificar qué niños o niñas presentan indicadores de posibles dificultades en el aprendizaje lector, incluso antes de que comience el fracaso académico.
Nivel 3: Trabajo de intensificación con alumnado en riesgo
Se dirige al alumnado que previamente (en el nivel 2) ha sido identificado como en riesgo.
El programa es un trabajo de intensificación, con apoyos específicos y pequeños grupos de intervención. El objetivo es brindar una instrucción más frecuente, enfocada y personalizada para que el alumnado que tiene dificultades para seguir adecuadamente el programa universal de enseñanza pueda nivelarse con el resto de sus compañeros.
Nivel 4: Evaluación del efecto de la intensificación
Su objetivo es medir el progreso y la respuesta a la intervención.
Tras el periodo de intensificación, se realiza una nueva evaluación para comprobar la resistencia al tratamiento o la progresión del estudiante. Esta fase analiza si el alumno ha respondido positivamente a la ayuda adicional o si, por el contrario, requiere un soporte aún más especializado.
Nivel 5: Trabajo concreto para alumnos resistentes a la intervención
Se dirige al reducido grupo de alumnos y alumnas que, tras el trabajo de intensificación, puedan haber sido detectados como resistentes a la intervención (la cúspide de la pirámide).
Se requiere el diseño e implementación de un programa de trabajo concreto e individualizado para aquellos alumnos que no han mejorado suficientemente con las intervenciones previas. En este nivel se brinda una atención especializada e intensiva, a menudo coordinada con equipos de orientación o especialistas en dificultades específicas del aprendizaje.
El Modelo RTI demuestra que la clave para la enseñanza de la lectura no es esperar a que el estudiante fracase para actuar, sino evaluar de forma continua y proporcionar el nivel exacto de apoyo que cada alumno necesita en el momento oportuno.
